Filosofía

por Carlos Roa Hewstone *

bataille

Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia”.
Henry Miller

Resumen

Este escrito se centra en revisar el modo en que se nos muestra la muerte en su relación de contraposición con el habla discursiva, a partir de la noción batailleana de vacío como exposición de la disolución y la imposibilidad. De este modo, nos ocupamos en lo fundamental de esclarecer la caída del discurso en el silencio y el vacío que es mostrado como un lugar donde ya no hay juego entre límite y discurso: este lugar es el ojo. Bataille instala en este juego el espacio de la ausencia y la experiencia del vacío en un pensamiento que emerge desde un afuera continuo que se constata como disolución, tomando la imagen del ojo como metáfora de su movimiento. Cuando el límite del discurso muere en lo imposible, lo que ahí queda es un silencio en lo imposible o, como él mismo lo llama, la noche.

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por Patricio Lepe Carrión

“Gobernar, según el principio de razón de Estado, es actuar de tal modo que, el Estado pueda llegar a ser sólido y permanente, pueda llegar a ser rico, pueda llegar a ser fuerte frente a todo lo que amenaza con destruirlo.”(Foucault). Gobernar la vida, significa apropiarse de lo más esencial de la existencia humana; la lógica de la gubernamentalidad elabora permanentemente nuevas estrategias o técnicas para semejante apropiación. En el presente trabajo, intentaré criticar este asunto con una elocuente metáfora biológica.

“¿Qué es gobernar? Gobernar, según el principio de razón de Estado, es actuar de tal modo que, el Estado pueda llegar a ser sólido y permanente, pueda llegar a ser rico, pueda llegar a ser fuerte frente a todo lo que amenaza con destruirlo.”3

Si tomamos en serio la frase mascota que encabeza este artículo -Foucault ciertamente la destruye-, podemos sin mayores prejuicios encaminar nuestro trabajo por medio de metáforas sobre el cuerpo, las células y sus funciones. Queramos o no, aún estamos sometidos al hegemónico pensamiento de lo orgánico, de lo molar (Guattari), o de lo ensemblístico.

Reformulamos la pregunta que hizo Foucault en 19764, la primera vez en la historia que se menciona el concepto de biopolítica: ¿Cuál es el interés central de esa nueva tecnología del poder? Foucault, es muy claro al señalar que, “se trata de establecer mecanismos reguladores que, en esa población global con su campo aleatorio, puedan fijar [forzadamente] un equilibrio, mantener un promedio [de normalización], establecer una especie de homeostasis [artificial]…”. A partir de esta respuesta, es que elaboramos una concepción de la “vida”, en términos políticos, y de su manipulación.

Manipular la “vida”5 de los individuos, es planificar estrategias de regulación, mecanismos o dispositivos que sean capaces de establecer estándares comunes al interior de un cuerpo social; de normalizar, disciplinar o controlar los cuerpos, a tal grado de hacerlos converger en un solo núcleo de significación: terapias y medicamentos que, aletarguen los comportamientos, y los sometan a una clínica u observatorio especializada de las conductas. Crear órganos definidos en los Cuerpos, funcionales, donde cada célula responda a un ‘correcto’ y pertinente equilibrio de homeostasis artificial, como si las células y los tejidos no fueran por sí mismos capaces de generar una estabilidad propia. Y en caso que sean, habría de todas formas que imponer un nuevo ‘orden mundial contra la naturalización de los cuerpos’.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/PL_biopoliticas2_gubernamentalidad.htm

por Eduardo Alberto León

Deleuze y Guatari sostienen que el  psicoanálisis desempeña una  función social  opresiva. Y  se proponen criticar la concepción freudiana del deseo. El Antiedipo aborrece que el psicoanálisis convierta el deseo en una representación. A  juicio  de Deleuze, el deseo no puede atribuírsele una representación, por que el inconciente no representa nada, solo produce, la única  actividad del inconciente es producir deseo: energía libre y no ligada a ninguna imagen fija. el inconsciente para los psicoanalistas es papá y mamá, y, para nosotros, delirios geográficos, raciales y continentales”; o: “el inconsciente fue un teatro y para nosotros una fábrica” ( Deleuze, Antiedipo).

Es  así como este deseo estaría  ajeno o separado  de las nociones de “ley” y de “culpa”. El psicoanálisis plante que el deseo nos impulsa a buscar objetos para intentar paliar una falta originaria que nunca podrá ser  colmada. Deleuze esa idea le resulta de una tristeza abominable. Por ejemplo cuando decimos: “Deseo de mar” no designamos un estado en que nos falte la oportunidad de mar, sino más bien a firmamos la existencia de una fuerza de mar, positiva y productora. El deseo no conlleva ninguna carencia, no es una brusquedad, sino una donación afirmativa de fuerza. Las  ideas antiedípicas acerca de los flujos de deseo no conducen en modo alguno a una filosofía hedonista, más bien la constitución del deseo como proceso apunta a posponer el placer  en pos de una plenitud dada por el sostenido aumento de la intensidad. Por ejemplo, la tradición medieval del amor cortés rechazaba el placer del sexo, pero eso no suponía privarse de desear. La ascesis funciona como condición de deseo y no como una prohibición.

El Antiedipo sostiene que el deseo no produce fantasmas, produce realidades. La cuestión es  determinar qué hace que el inconsciente  fabrique deseos que producen esta realidad y no otra, esta sociedad y no una distinta, el motivo por el cual se produce lo dado se vincula con el hecho de que cada sociedad se corresponde con una forma particular de organizar la producción de deseo.

Se podría decir que Deleuze es, junto a Foucault, otro de los nombres al que se suele hacer referencia cuando se trata de establecer una crítica del psicoanálisis. Sin embargo, esa relación debería ser recorrida en su tránsito particular para poder verdaderamente delimitar sus alcances.

Escribe Deleuze junto a Guattari: “Edipo nos dice: si no sigues las líneas de diferenciación, papá-mamá-yo, y las exclusiones que las jalonan, caerás en la noche negra de lo indiferenciado” (Deleuze y Guattari, 1972, 93). Configurar o morir son las únicas consignas válidas y admitidas para el psicoanálisis freudiano, ayudante del capitalismo a la hora de colorear de incesto, de desplazar el deseo revolucionario anedípico, el “verdadero” querer… La familia, según Deleuze y Guattari, será el agente en quien la producción social represiva delegue la tarea reprimente de desplazar la producción deseante, esto es, hacerla aparecer como deseo de madre, quiero decir, de nada.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/AL_Deleuze_y_el_psicoanalisis.htm

por Natalia Romé

Este artículo se propone partir de una pregunta a fin de desplegar en relación con ella, una serie de notas, comentarios e interpretaciones que permitan trazar una primera aproximación a un campo problemático que resulta para nosotros de gran interés. En términos generales, podríamos identificarlo como el cruce entre los aportes del psicoanálisis y la filosofía política y de la historia, en la obra del filósofo marxista Louis Althusser.

Procuraremos interrogar aquellos elementos teóricos que Louis Althusser retoma –o pretende hacerlo- del psicoanálisis, especialmente de algunas zonas del pensamiento lacaniano y en menor medida freudiano. Trabajaremos con algunos de sus escritos, persiguiendo sus argumentos explícitos en relación con la fecundidad del aporte psicoanalítico y sus intentos concretos por ofrecer algún esquema de articulación entre éste y algunas categorías de la teoría marxista. A la vez, procuraremos ensayar, a partir de la propia letra lacaniana y de otros textos althusserianos, otras articulaciones posibles, atendiendo al marco de problemas y preocupaciones en el que se inscribe su recurso al psicoanálisis.

Lejos está de nuestra intención ofrecer un mapeo acabado que pretenda agotar los lazos posibles entre ambas perspectivas, más bien, apuntaremos a subrayar aquellas zonas menos evidentes y quizás más significativas para una comprensión más rica de la obra del filósofo marxista.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/NR_el_Lacan_de_Althusser.htm

por Melania Musuruana

Debo admitir, siguiendo a Nietzche, que si Dios no hubiera muerto podría dar fe de lo difícultoso de mi propio encuentro con la filosofía, en tanto cuerpo teórico, en tanto erudición. Pero no sólo Dios ha muerto, Lacan nos dispensa de tener que ser cultos y eruditos y nos convoca  a  la clínica, advirtiéndonos de que es ella la que demanda la filosofía.

Antifilosofía

¿Por qué podríamos decir que Freud fue antifilósofo?

Hemos visto que en su caso no se trata de una posición asumida como en Lacan, se trata de la posición freudiana frente a las ideas de la modernidad, en tanto descompleta a la Filosofía como saber absoluto cuando osa hacer hablar al sujeto del inconsciente.

Lacan, por su parte, en lo que yo leo como el manifiesto del 18 de marzo de 1980, habla del Sr. A, y plantea:

“Este señor A es antifilósofo. Es mi caso. Yo me sublevo, por decirlo así, contra la filosofía. De lo que no cabe dudas, es que es cosa terminada. Aunque me temo que le va a rebrotar algún retoño. Estos rebrotes se producen a menudo con las cosas terminadas. […]

Yo no me jacto de hacer sentido. Tampoco de lo contrario. Pues lo real es lo que se opone a eso.
Rendí homenaje a Marx como inventor del síntoma. Sin embargo, este Marx es el restaurador del orden, por el solo hecho de que reinsufló en el proletariado la dimensión / la dicha mansión (dit-mensión) del sentido. Bastó con que, al proletariado, lo llamara así. […]

Intento ir en contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, aunque tienda a
ello, irresistiblemente, al suponerse que la interpretación no opera sino por el sentido.
Enseño que su resorte está en otra parte, principalmente en el significante como tal. A lo cual resisten aquellos a quienes le da pánico la disolución.”

¿De qué se trata la antifilosofía entonces? [...]

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo:  http://www.psikeba.com.ar/articulos2/MM_filosofia_psicoanalisis.htm

por Johnny Rengifo Velasco

El presente trabajo se divide en dos partes: dos textos muy cortos con un lapso de distancia el uno del otro en su fecha de elaboración, que tratan de una misma cuestión: el concepto de belleza y su relación con el «impulso creador» en el pensamiento de Platón, y respiran de la misma fuente: el banquete platónico. Surgen al interior de un Curso del énfasis de Arte y cultura, del programa de Filosofía en la Universidad del Cauca.

«Belleza en sí» y Creación Artística

[Sobre el Banquete]

02.06.08

Es sabido que la poi/hsij se encuentra en estrecha relación con la belleza; en la creación artística se está pensando en lo bello, como también en lo bueno y en la excelencia, es así como se encuentra expresado en el banquete de Platón, el camino por donde transita Eros.

….Entonces tenemos a «Eros», a «creación» y a «belleza» en una misma línea. Pero aquí poi/hsijno se limita al arte sino que igualmente no es ajena al conocimiento, al saber, pues se trata en últimas, como lo dice Diotima, de «procrear» en el alma.1 …Tal es el sentido de lo sublime: una cierta elevación; un sentirse por encima, ¿de qué?, del ser hablante mismo.

¡¿Quién no se siente por encima de sí mismo cuando sabe que sabe algo?! …El que se eleva es un Otro; y es precisamente porque ya no se es el?mismo se es «otra cosa nueva».2 Esta es la diferencia entre lo sublime y lo divino. Eros posibilita lo sublime ergo no es un dios.

Si Eros permite al creador «elevarse» es porque la belleza en tanto que su objeto es inagotable. Aquí «belleza» toma su sentido más elevado: «belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella».3 No se trata de poner la belleza en el orden del Mythos, pues entraría en contradicción con Eros desmitificado; lo inagotable de la belleza consiste en la ausencia de referencia pura.

«Lo único» y «lo absoluto» se encuentran aquí en la base de lo infinito; se dice «belleza absoluta»4 como se dice por ejemplo: universo absoluto. Es decir, algo indeterminado, imposible de aprehender en su completud, simplemente inagotable. Lo bello (de alguna cosa) es el referente pero no es único, como también «lo bueno», a lo que se le acuña. No hay belleza pura hay belleza en sí, y este «en sí» le da el carácter de ausencia; a saber, no está [la belleza] de manera total en «algo bello».

La belleza huye simplemente a cada intento de aprehensión; este huir la hace deseable. Pienso en una estela que deja a su paso…, un aroma tal vez, para jugar un poco con eso de que la belleza se percibe; y como se percibe, evidentemente e inmediatamente nos afecta.

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/JR_De_lo_sensual_al_Otro.htm


por Jairo Gallo Acosta

La aletheia fue traducida al latín por veritas y al español por verdad, pero  la verdad se puede remitir al desvelamiento de un velo. La aletheia para Aristóteles  es la búsqueda de la verdad (Aletheia) que tiene que estar sustentada en la razón (Logos), la adecuación entre la idea y la naturaleza (physis). Durante siglos la filosofía trató a la verdad tal cual como lo había planteado Aristóteles hasta que Heidegger retomando a los presocráticos cuestiona la adecuación platónica y aristotélica entre el intelecto y la cosa como forma de alcanzar la verdad. Poco a poco a través de la historia de la filosofía el intelecto o la razón fue ubicándose en ese lugar de la verdad, no por nada Santo Tomás llega a decir: veritas invenitur in intelectum vel divino (”la verdad se encuentra propiamente en el intelecto humano o en el divino”), esa concepción de la verdad tomista es la que irá convirtiendo en la verdad como conocimiento.

La modernidad con Descartes comenzó a afirmar una verdad adecuada al conocimiento y no como Heidegger y después Lacan lo señalaran, que la verdad es la vía hacia el conocimiento y no es el conocimiento, Foucault señala este cambio con las siguientes palabras:

“aquel que quisiera hacer la historia de la subjetividad o, mejor, la historia de las relaciones entre sujeto y verdad, debería intentar reencontrar la muy larga transformación de un dispositivo de subjetividad definido por la espiritualidad del saber y la práctica de la verdad por parte del sujeto en este otro dispositivo de subjetividad que está gobernado por la cuestión del conocimiento del sujeto por sí mismo y de la obediencia del sujeto a la ley”1

Para Foucault la verdad después de la modernidad se convierte en un acto  de reconocimiento del mismo conocimiento, sin ninguna transformación del mismo sujeto “el sujeto actúa sobre la verdad, pero la verdad ha dejado de actuar sobre el sujeto”2.

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/JG_Aletheia_y_psique.htm


por Roque Farrán

Es posible que haya más de un modo de interpretar, quizás haya infinitos modos, infinitas modulaciones de sentido, infinitas variaciones del campo semántico. El problema con esta multiplicidad imaginaria es que en su deriva incesante, en su discurrir proliferante, no puede dar cuenta del surco mismo sobre el que se desliza, el cual insospechadamente puede reducirse a no ser más que a uno (el significante amo que deriva la fluidez de las significaciones). Por ello Lacan trabajó incansablemente sobre la idea de interpretación como corte y reducción de sentido, por ello acudió a fórmulas y axiomas matemáticos para circunscribir el momento del impasse, el momento del encuentro con lo real imposible. Aquí ensayaré un recorrido electivo por algunas de esta vías posibles de interpretación (al revés) que habilitó Lacan con su decir.

I. El deseo del analista qua función

¿Por qué el deseo del analista es una «función»?

Desde el punto de vista matemático tal definición implicaría un tipo particular de relación entre los elementos de dos conjuntos. ¿Es posible que el sistema significante inconsciente, que constituye al sujeto analizante, encuentre en el análisis otro conjunto correlativo de elementos significantes con el cual establecería una función? ¿Acaso es válido pensar la interpretación del analista como la operación que permite que haya «función», en el sentido matemático del término?

Encuentro algunos elementos que habilitan esta lectura. Que sean los dichos del  analizante, considerados como conjunto de partida (pongamos A), los que determinan si hay o no «función deseo del analista» en tanto sean considerados los significantes de la interpretación como el conjunto de llegada (pongamos B); mientras que sería el analista mismo quien, mediante la operación de corte significante, produce el efecto de sujeto del inconsciente. Las dos condiciones para que haya función: “existencia” (todo elemento de A debe relacionarse con uno de B) y “unicidad” (todo elemento de A debe relacionarse con sólo uno de B), implican que el analista intervenga oportunamente sancionando la emergencia de la hiancia subjetiva con una y solo una marca significante. Así, por medio del equívoco, no derivaría hacia otro significante y no produciría el correlativo efecto de sentido que infinitiza el análisis (unicidad). Por otro lado, toda emergencia  subjetiva que no reciba del analista sanción también patentiza el defecto de función (existencia).

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/RF-interpretacion_corte_anudamiento.htm


Lacan - Freud - Psikeba

Sentido, Verdad y Nombre propio: Lacan con Frege.

Reflexiones lacanianas en torno a algunos temas de filosofía analítica

por Luciano Lutereau

“Me ha parecido que para hacerles apreciar mejor cierta dimensión, ésta era una vía más simple que aconsejarles, por ejemplo, la lectura del señor Frege”.

Introducción al Seminario analítico de J. Lacan.

Sea por el motivo que sea, siempre parecemos mejor dispuestos a encontrar interlocutores del psicoanálisis lacaniano en la filosofía continental: Hegel y el deseo de reconocimiento; Heidegger y la pregunta por el Ser; Sartre y la negatividad, aunque este último punto quizás sea la orientación de todo lo que encontramos en la filosofía continental. En este trabajo me propongo presentar la función de tres tópicos en los que Lacan orienta su reflexión de acuerdo a los aportes de la filosofía analítica. Dado que se trata de una introducción al tema, la presentación tendrá cierta forma rudimentaria inevitable.

Voy a tomar en el centro de mi comentario el Seminario XII, de los Problemas cruciales para el psicoanálisis, al que propongo llamar Seminario analítico de Lacan. No sólo las referencias a Russell, Quine y Wittgenstein pululan entre sus páginas, sino que Frege – de acuerdo con M. Dummett el “fundador” de la filosofía analítica – ocupa un lugar destacado en la argumentación que distingue sentido y significación1. Frege ya había sido una referencia para Lacan, y lo continuará siendo en los Seminarios posteriores; sin embargo, en el Seminario XII, Lacan deja de atribuir lo que Freud podría haber tomado del fundador de la filosofía analítica, para investigar lo que a él mismo le importa de esta influencia2.

Continúa en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/LL_Lacan_Frege_sentido_y_verdad.htm

Es cierto que pensar la constitución de los objetos en términos linguisticos nos permite dar cuenta de toda una serie de nominaciones retóricas (sinecdoques, metaforas, metonimias) que desplazan el uso común/naturalizado del lenguaje, pero el problema con este abordaje es que encuentra lo real siempre dentro del ámbito de lo simbólico, con lo cual tiende a asimilarlo facilmente en los bien denominados « juegos de lenguaje ». En cambio el nudo que nos propone Badiou se acerca más a la idea de Lacan acerca de que la matemática es « ciencia de lo real », por lo que encontramos mayor variedad de modalidades para dar cuenta del impasse.

Extraído de:  Alain Badiou y el platonismo de lo múltiple, o ¿qué implica el gesto de reintricación entre las matemáticas y la filosofía? – Roque Farrán. En Psikeba Nº 7

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/RF-Alain-Badiou-y-el-platonismo-de-lo-multiple.htm