Lord Byron
por Julio César Crivelli

Café negro y funerales.
Mortecina amargura del alma, extravÃo de la luz.
Mientras recorre el ciego pantano,
vagamente, como si a otro pertenecieran esos dÃas,
recuerda la confusión, la locura, la ruptura.
Recuerda el exilio, la patria, la tristeza.
No volver.
Huye de su horizonte acorralado
y sabiéndose polvo sin nombre, busca renacer.
Quiere vencer al olvido, quiere volver.
A la tarde, lo sentenció la muerte .
La lluvia y el frÃo le entraron hasta el fondo
y allà lo supo: Muero.
En la cama, sin gloria,
Sin gritos de guerra, de puro frÃo, muero.
En este olvidado pantano griego, muero.
Café negro y funerales.
Veintiún dÃas esperan los griegos.
Veintiún dÃas esperan inútilmente,
una señal, un indicio del cielo.
Al fin, ven llegar las carrozas negras.
En una caja de plata, los griegos guardan el corazón del
/ muerto.
Ya está del otro lado. Ya pasó.
No hay vuelta, ni empate,
Aunque pida desesperadamente, no hay empate.
El horizonte púrpura se viste de negro.
Publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009
Continuar leyendo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/JCC_Lord_Byron.htm



