El surrealismo
El surrealismo fue el movimiento literario y artístico más importante de entreguerras, pero sus intenciones no se limitaron al arte. ...
Psikeba Nº9
Melancolía, acedia, cuerpo, sexualidad, placer, creatividad, sensualidad, interpretación, tecnología, política, topología, sentido, verdad y Nombre propio son algunos de los ...
Artistas de hoy
El ‘suspense’de Wood, las megaproyecciones de Holzer. Lo monstruoso y lo abyecto. Pop y estética simulacionista. Entre abstracciones, trasgresioness irónicas, ...
La Huída
En palabras de su autor, “La huída es una colección de interrogantes. Sólo preguntas. Testimonia el temor pero también la ...
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El surrealismo fue el movimiento literario y artístico más importante de entreguerras, pero sus intenciones no se limitaron al arte. Su finalidad era transformar la vida a través de la liberación de la mente del hombre de todas las restricciones tradicionales que la esclavizan. La religión, la moralidad, la familia y la patria se convierten así en instituciones a revisar. El movimiento surrealista se inició de manera oficial en París en 1924 con la publicación del Primer Manifiesto, escrito por André Breton. Sin embargo, durante los tres años anteriores se puede considerar que estaba gestándose, pues el foco dadaísta parisino lo configuraron los mismos miembros que, más tarde, se adscribirían a los surrealistas.
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Melancolía, acedia, cuerpo, sexualidad, placer, creatividad, sensualidad, interpretación, tecnología, política, topología, sentido, verdad y Nombre propio son algunos de los tópicos que componen esta Edición de Psikeba.

En palabras de su autor, “La huída es una colección de interrogantes. Sólo preguntas. Testimonia el temor pero también la plenitud del amor.”
Crivelli ha publicado varios libros y artículos sobre su especialización profesional pero también sobre nuestra cultura en diversos medios, tales como: “El psicoanálisis y el espíritu de occidente”; “Moby Dick: El enigma del sexto día”; “Rescate (a 100 años del mingitorio de Duchamp)”; “Retratos en el Exilio”; “Sakai: Un viaje”.
En noviembre de 2008, presentó en la Biblioteca Nacional “La Huida”, su primer libro de poemas.

Con más de 200 años de antigüedad, “El Amor de la Estanciera” es una de las primeras obras de las que se tiene registro en la Argentina.
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Es cierto que pensar la constitución de los objetos en términos linguisticos nos permite dar cuenta de toda una serie de nominaciones retóricas (sinecdoques, metaforas, metonimias) que desplazan el uso común/naturalizado del lenguaje, pero el problema con este abordaje es que encuentra lo real siempre dentro del ámbito de lo simbólico, con lo cual tiende a asimilarlo facilmente en los bien denominados « juegos de lenguaje ». En cambio el nudo que nos propone Badiou se acerca más a la idea de Lacan acerca de que la matemática es « ciencia de lo real », por lo que encontramos mayor variedad de modalidades para dar cuenta del impasse.
Extraído de: Alain Badiou y el platonismo de lo múltiple, o ¿qué implica el gesto de reintricación entre las matemáticas y la filosofía? – Roque Farrán. En Psikeba Nº 7
Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/RF-Alain-Badiou-y-el-platonismo-de-lo-multiple.htm

“La originalidad de la teoría lacaniana, dice Nasio, no fue el decir que hay un lugar al que somos ajenos, sino más bien, que el deseo consiste en mantener viva, vívida, nuestra relación con ese lugar en el que no somos”. Lo real entraña un punto de ceguera en la génesis lógica de nuestras vidas: una ruina en virtud de la cual somos – claro está, necesariamente incompletos, en una pertinaz e inextinguible dependencia de lo arruinado por nuestra propia existencia positiva. Y es esta incompletitud la que habilita el cauce utópico, abriendo el ser a sus modos inconclusos, dinámicos, posibles. Para el psicoanálisis, la utopía se llama deseo, y nace estrictamente de una desgarradura irreparable, de un goce letal. Para la teología judía de un Rosenzweig, revelación, que no es sino un modo de interpelación que toma el punto de fractura, la falla simbólica, como fons et origo de una transformación. Para la historiografía benjaminiana, se llama remembranza (Eingedenken25), y gravita sobre una imagística sufriente, en la que el pasado no-sido en tanto que no positivado/simbolizado es condición de una lectura futura.
Lo real ha de entenderse como fisura causal y condición inmanente de toda estructuración psíquica, y de toda lógica (en la extensión conceptual que proponemos) positivadora – bien en el ámbito de la fundamentación normativa o de la escritura historiográfica. En cierto modo, el propio sujeto lacaniano (sujeto tachado, sujeto evanescente) es no-ser, es mero ser-llamado al lugar del Otro, a una identificación, siempre provisional, con un significante particular. Recordemos que, para Lacan, sujeto es lo que representa un significante para otro significante. No hay singularidad sino en el anclaje real del goce, en el ser-mortal, ser-para-la-muerte, singularidad metaética o Todestrieb. La extraña “filosofía” que nos propone Lacan recoge acaso las claves de este engranaje utópico y letal según el cual la vida está atravesada – saturada, casi – de resto, de residuo, de ruina. Lo real es el orden de sentido donde inscribimos la falla que nos acompaña. No es otro el objeto de la llamada traversée du fantasme. No se trata de simbolizar, ni aun de fantasmatizar el escollo real, sino de abrirnos a él, de re-conocernos (incluso de recordar, según la Eingedenken benjaminiana): en definitiva, de ser en y desde ese escollo. Vida más allá de la vida, ser más allá del ser. Muerte y utopía.
Extraído de: Pulsión de muerte y utopía: por una arqueología de “lo real” – Roberto del Valle Alcalá. En Psikeba Nº 7
La publicidad con sus conquistas evidencia la tremenda eficacia de la psicología aplicada (corporaciones, imágenes de marcas, propaganda política, etc.), pero sólo en el terreno de la influencia, de la persuasión, de la sugestión. Paralelamente, representantes positivistas del discurso científico le restan cientificidad al psicoanálisis por ejemplo, sin sospechar siquiera (o al menos eso es lo que aparentan), que el propio discurso que los habita se construyó –en parte– de manera análoga a las marcas que los respaldan. Es decir, niegan la propia base de la que luego derivan… Extraído de: La pulsión cientificista. Jorge A. Ballario – En Psikeba Nº 6





